PRIMERO
LOS AUDIOVISUALES, DESPUES…
Por Daniel Cartín
Muchos son los factores humanos y materiales
que intervienen en la organización
de un congreso y ellos estarán
determinados por las peculiaridades y
características del mismo. Tradicionalmente
la organización que convoca a un
congreso busca objetivos de carácter
general, dirigidos a transmitir a la sociedad
lo que un grupo en particular representa,
hizo o puede hacer para mejorar la calidad
de vida de los ciudadanos.
Dentro de este contexto los organizadores
del congreso se preocupan por coordinar
todos los detalles relativos al mismo
que van desde aspectos como protocolo,
banquetes y hospedaje hasta la diversión
de los participantes. Sin embargo uno
de los recursos al que tradicionalmente
no se le ha prestado mucha importancia
es el referente a los requerimientos de
equipo audiovisual. Esto porque se consideraba
como un factor secundario para el éxito
del congreso.
Bueno, eso no es más así.
El uso de los equipos de proyección
y amplificación de sonido se ha
convertido con el pasar de los años
en la mano derecha de todo expositor al
punto que muchos solicitan hacer todo
tipo de pruebas técnicas antes
de iniciar su exposición para verificar
que el equipo y él están
“en sintonía”.
La industria que manufactura los equipos
audiovisuales ha entendido esta tendencia
y está contribuyendo dinámicamente
con el mercado, proporcionando equipos
sofisticados que permitan al expositor
transmitir a la audiencia su mensaje de
una forma clara y, en ocasiones, impactante.
Las empresas que brindan el servicio
de alquiler de equipo audiovisual son
concientes cada vez más de su importancia
en la realización de un congreso
y trabajan de la mano con el cliente para
proporcionarle todos los servicios disponibles
en este campo, con el fin de generar resultados
satisfactorios para todos los involucrados.
Es por ello que toda organización
que desee convocar a un congreso después
de haber definido el objetivo del mismo,
tome lápiz y papel y anote en primer
lugar las necesidades de equipo audiovisual
y, acomode después los demás
requerimientos a partir de esa premisa.
Una imagen puede decir más que
cien palabras, un sonido captar la atención
del más distraído y una
acción convencer al más
incrédulo; el que entienda esto
y lo aplique en su evento tendrá
de seguro un rotundo éxito.